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Se retomó el juicio luego de la feria judicial

8 de agosto de 2012

El martes pasado se reanudó el juicio Circuito Camps, durante la jornada habló la  Psicóloga Alicia Lo Giúdice, perteneciente al equipo Terapéutico de Abuelas de Plaza de Mayo, la cual dio cuenta de las dificultades que atraviesan los nietos recuperados, y declaró sobre las consecuencias psicológicas de las apropiaciones. Durante su testimonio argumentó lo siniestro del genocidio llevado a cabo durante el proceso, diciendo que a diferencia de lo ocurrido en otros genocidios de la modernidad, los verdugos se quedaron con la descendencia de sus opositores políticos y agregó que “la apropiación ilegal de niños es otro modo de exterminio”, puesto que los hijos apropiados de los desaparecidos viven en una lógica de campo de concentración. La directora del Centro de Atención por el Derecho a la Identidad, un servicio de salud mental de Abuelas, explicó que los hijos de los desaparecidos “fueron sustraídos violentamente de un sistema de parentesco para incluirlo, en otro, negando que el origen del vínculo con los apropiadores está construido en base al secuestro del niño y el asesinato de sus padres”. Por otro lado remarcó  que la apropiación de niños “es genocidio” según las Convención Internacional 1948 por ese delito. Por último dejó en claro que para las víctimas estos juicios traen alivio.

“La situación era realmente infernal”

Por otro lado también habló en teleconferencia desde Canadá, lugar donde reside, Adriana Chamorro testigo que recordó su detención en la Brigada de Investigaciones de San Justo. Dijo que el médico imputado, Jorge Bergés, participaba de las sesiones de tortura a las cual era sometida. Además de hablar de su paso por el Pozo de Banfield y también comentó que intervino en el parto de Victoria Moyano, puesto que cuidaba a María Asunción Artigas durante la gestación.

“Me pusieron a mí en un calabozo con ella. Tenía un embarazo de seis meses y como tenía crisis epilépticas vino un médico que tenía barba y bigote, le dio una pastilla y le dijo que se mentalizara de que iba a salir solamente cuando naciera su hija” declaró Adriana. La hija finalmente nació, “todos participamos del parto. Empezó a tener contracciones. Yo golpeaba un lado de la pared para que Eduardo (Corro, alojado en la celda de atrás) contara las contracciones. Cuando terminaban, golpeaba de nuevo para que parara de contar y golpeaba atrás para que el de atrás empezara a contar. Estuvo así alrededor de 24 horas porque las contracciones venían de tanto en tanto, hasta que logramos calcular que se daban durante cuatro o cinco minutos. Ahí llamamos a la guardia. Se la llevaron abajo y nació Victoria, que por suerte está recuperada hoy en día”, aclaró la testigo.

Durante su testimonio Adriana aclaró en qué situación se encontraban durante su secuestro “en un lugar sin luz, esposados las 24 horas del día. Estábamos muertos de hambre, muertos de frío, la situación era realmente infernal”.

Adriana Chamorro fue secuestrada junto a su compañero Eduardo Corro el 23 de Febrero de 1978, la tabicaron en el baúl de un auto y la llevaron a la Brigada de San Justo. Las sesiones de torturas eran sistemáticas según sus declaraciones las picanas eran “en las articulaciones, en los senos, en la vagina en particular, y trataron de hacerme en la cabeza o en la cara. Me quemaron los labios, pero alguien que estaba al lado mío dijo: ‘En la cabeza, no’. Entonces siguieron con otras partes. Al rato, la persona que estaba al lado mío me puso el estetoscopio y dijo: ‘Vamos a parar por un rato’. Yo me dije: ‘Hay un médico acá o alguien que sabe’. Se fueron un rato, luego volvieron y siguieron, hasta que se cansaron… Me sacaron a la rastra porque yo no podía caminar”. Fue allí que pudo conocer al médico del lugar, puesto que fue a atenderla y lo hizo cuando ella no estaba tabicada “Se presenta como un médico que me va a curar, se sienta, muy amablemente me dice: ‘¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?’. Me dice que lo que tenía no era grave… al escucharlo hablar, trato de que hable más haciéndole algunas preguntas. Me doy cuenta de que es la misma persona que había hablado al lado mío en la tortura”, comentó Chamorro. Por último ante la pregunta de un fiscal sobre su militancia en aquel momento dijo “Por supuesto, dado que había una dictadura en Argentina. Y yo tenía el derecho como todos los ciudadanos de resistir a ese grupo sedicioso que se había hecho cargo del gobierno ilegalmente y que torturaba, mataba, desaparecía… Así que yo formaba parte de una organización que se llamaba Organización Revolucionaria Compañero.”

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